Especialista en Cirugía de Hombro y Codo
Médico especialista en Ortopedia y Traumatología dedicado al diagnóstico y tratamiento de las patologías del hombro y codo del adulto.
Artrosis y prótesis de hombro
La artrosis de hombro es una enfermedad degenerativa en la que se produce un deterioro progresivo del cartílago que recubre las superficies de la articulación.
Puede provocar dolor, rigidez y pérdida progresiva de la movilidad, dificultando actividades cotidianas como vestirse, alcanzar objetos, realizar esfuerzos o dormir sobre el hombro afectado.
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, el grado de limitación funcional, las características de la articulación y las necesidades de cada paciente.
¿Cuáles son los síntomas de la artrosis de hombro?
Los síntomas más frecuentes son dolor y pérdida progresiva de la movilidad.
El dolor puede aparecer inicialmente con determinados movimientos y, a medida que la enfermedad progresa, presentarse también durante actividades habituales o durante la noche.
Es frecuente que exista rigidez, dificultad para elevar o rotar el brazo y, en algunos pacientes, sensación de roce o crepitación dentro de la articulación.
¿Cómo se diagnostica la artrosis de hombro?
El diagnóstico se realiza mediante la evaluación clínica y estudios por imágenes.
Las radiografías permiten valorar el desgaste de la articulación y los cambios producidos tanto en la cabeza del húmero como en la glenoides.
En determinados casos pueden solicitarse una tomografía computada, especialmente para estudiar la forma y el desgaste de la glenoides y planificar una eventual cirugía, o una resonancia magnética para evaluar el manguito rotador y otras estructuras del hombro.
¿La artrosis de hombro siempre necesita cirugía?
No. La presencia de artrosis en una radiografía no implica necesariamente una indicación quirúrgica.
En pacientes con síntomas leves o moderados puede indicarse inicialmente tratamiento no quirúrgico, que puede incluir adaptación de actividades, medicación analgésica o antiinflamatoria cuando corresponde y fisiokinesioterapia.
En determinados pacientes también pueden considerarse infiltraciones como parte del tratamiento.
La indicación depende fundamentalmente de cómo afecta la enfermedad al dolor, la movilidad, el sueño y las actividades habituales del paciente.
¿Cuándo puede estar indicada una prótesis de hombro?
Una artroplastia o prótesis de hombro puede considerarse cuando existe una artrosis avanzada asociada a dolor y pérdida funcional importantes que no mejoran suficientemente con un tratamiento no quirúrgico adecuado.
El objetivo de la cirugía es principalmente disminuir el dolor y recuperar función y movilidad.
La decisión no depende exclusivamente de la edad ni de una radiografía. Se consideran conjuntamente los síntomas, las necesidades funcionales, el estado del manguito rotador, la anatomía y el desgaste óseo de la articulación.
¿Qué tipos de prótesis de hombro existen?
Existen diferentes tipos de artroplastia. Entre las alternativas más utilizadas se encuentran la prótesis anatómica de hombro y la prótesis reversa de hombro.
En una prótesis anatómica se intenta reproducir la anatomía normal de la articulación, reemplazando las superficies articulares dañadas.
En una prótesis reversa se modifica la geometría de la articulación, colocando una esfera del lado de la glenoides y un componente cóncavo del lado del húmero.
Son procedimientos diferentes y la elección depende de las características de cada hombro y de cada paciente.
¿Prótesis anatómica o prótesis reversa de hombro?
La elección entre una prótesis anatómica y una prótesis reversa requiere analizar varios factores.
La prótesis anatómica ha sido tradicionalmente utilizada para la artrosis glenohumeral cuando existe un manguito rotador funcional y condiciones anatómicas adecuadas.
La prótesis reversa fue desarrollada inicialmente para situaciones asociadas a insuficiencia del manguito rotador, pero sus indicaciones se han ampliado. Actualmente también puede considerarse en determinados pacientes con artrosis, especialmente cuando existen alteraciones del manguito rotador, deformidad o pérdida ósea de la glenoides u otras características que pueden comprometer el resultado de una prótesis anatómica.
No existe una prótesis que sea mejor para todos los pacientes. La elección debe realizarse de manera individualizada.
¿Qué es una prótesis reversa de hombro?
La prótesis reversa de hombro cambia la configuración normal de la articulación para modificar su funcionamiento biomecánico.
Este diseño permite que el músculo deltoides tenga un papel importante en la elevación del brazo y puede ser especialmente útil cuando el manguito rotador no funciona adecuadamente.
Además de la artropatía asociada a lesiones irreparables del manguito rotador, actualmente puede utilizarse en otras situaciones, entre ellas determinados casos de artrosis, fracturas complejas y cirugías de revisión.
¿Cómo es la recuperación después de una prótesis de hombro?
La recuperación es progresiva y depende del tipo de prótesis, de las características de la cirugía y de cada paciente.
Durante las primeras semanas suele utilizarse un cabestrillo para proteger el hombro. Posteriormente se avanza gradualmente con ejercicios destinados a recuperar movilidad y función.
La rehabilitación y las restricciones no son exactamente iguales después de una prótesis anatómica y de una prótesis reversa, por lo que deben adaptarse al procedimiento realizado.
La mejoría continúa durante varios meses.
¿Cuánto dura una prótesis de hombro?
Las prótesis modernas están diseñadas para proporcionar resultados duraderos, pero no existe una duración exacta aplicable a todos los pacientes.
La supervivencia del implante depende de múltiples factores, entre ellos el tipo de prótesis, la edad, la calidad ósea, el nivel de actividad, la anatomía y la evolución del hombro a lo largo del tiempo.
Por este motivo, especialmente en pacientes jóvenes, la edad y las demandas funcionales forman parte de la decisión de realizar una artroplastia.
¿Qué resultados pueden esperarse después de una prótesis de hombro?
El objetivo principal es obtener una disminución importante del dolor y una mejoría de la función del hombro.
El grado de movilidad que puede recuperarse varía entre pacientes y depende, entre otros factores, del diagnóstico, la movilidad previa, el estado de los músculos y tendones y el tipo de prótesis utilizada.
El objetivo no es conseguir un hombro idéntico a uno sin enfermedad, sino lograr un hombro con menos dolor y una función que permita mejorar las actividades cotidianas y la calidad de vida.
¿Soy demasiado grande para una prótesis de hombro?
La edad avanzada, por sí sola, no impide realizar una prótesis de hombro.
Es frecuente que algunos pacientes piensen que, por tener 80 años o más, ya no son candidatos a una cirugía de reemplazo articular. Sin embargo, en la decisión son más importantes el estado general de salud, el grado de dolor y limitación, la autonomía y las necesidades funcionales que la edad cronológica considerada de manera aislada.
La prótesis reversa de hombro fue desarrollada originalmente para resolver situaciones complejas en las que el manguito rotador no podía proporcionar una función adecuada, un problema particularmente frecuente en pacientes de mayor edad. Con el tiempo, sus indicaciones se ampliaron y actualmente constituye una alternativa de tratamiento bien establecida para diferentes patologías del hombro.
Los estudios realizados específicamente en pacientes mayores de 80 e incluso de 85 años muestran que una prótesis reversa puede conseguir una disminución importante del dolor y una mejoría significativa de la función, con altos niveles de satisfacción en pacientes correctamente seleccionados.
Por eso, tener una edad avanzada no significa ser “demasiado grande” para una prótesis de hombro. Cuando el dolor y la pérdida de función afectan de manera importante las actividades cotidianas y la calidad de vida, puede evaluarse esta alternativa teniendo especialmente en cuenta el estado general de salud y las características de cada paciente.
¿Cuándo conviene consultar a un especialista?
Es recomendable realizar una evaluación cuando existe dolor persistente de hombro, pérdida progresiva de movilidad, dolor nocturno o dificultad creciente para realizar actividades habituales.
La consulta permite determinar el origen de los síntomas, evaluar el grado de artrosis y analizar las diferentes alternativas de tratamiento antes de considerar una cirugía.
Dr. Juan Pablo Simone
Especialista en Cirugía de Hombro y Codo del Adulto