Especialista en Cirugía de Hombro y Codo
Médico especialista en Ortopedia y Traumatología dedicado al diagnóstico y tratamiento de las patologías del hombro y codo del adulto.
Capsulitis adhesiva de hombro
La capsulitis adhesiva, también conocida como hombro congelado, es una enfermedad caracterizada por dolor y una pérdida progresiva de la movilidad del hombro.
A diferencia de otras causas frecuentes de dolor, en la capsulitis no solamente duele mover el brazo: la articulación se vuelve progresivamente rígida y determinados movimientos pueden resultar muy limitados.
La evolución puede prolongarse durante varios meses, pero existen diferentes alternativas de tratamiento destinadas a controlar el dolor y recuperar progresivamente la movilidad y la función del hombro.
¿Cuáles son los síntomas de una capsulitis adhesiva?
Los síntomas principales son dolor y rigidez progresiva del hombro.
En las primeras etapas puede predominar el dolor, frecuentemente intenso durante la noche. Con la evolución suele hacerse más evidente la pérdida de movilidad.
Actividades cotidianas como vestirse, colocarse una prenda, alcanzar un objeto, abrocharse detrás de la espalda o dormir sobre el hombro afectado pueden resultar difíciles.
Una característica importante es que existe limitación tanto cuando el paciente intenta mover el hombro como cuando otra persona intenta movilizarlo.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la capsulitis adhesiva es principalmente clínico, mediante la historia del paciente y el examen físico.
Un hallazgo característico es la pérdida de movilidad activa y pasiva del hombro, habitualmente con una limitación especialmente evidente de la rotación externa.
Los estudios por imágenes pueden solicitarse para descartar otras causas de dolor y rigidez. Las radiografías permiten evaluar la articulación y, en determinados pacientes, una resonancia magnética o ecografía puede ayudar a estudiar el manguito rotador y otras estructuras.
¿Por qué aparece una capsulitis adhesiva?
En muchos pacientes no existe una causa específica y se la denomina capsulitis adhesiva primaria o idiopática.
En otros casos puede aparecer después de una cirugía, un traumatismo o un período prolongado de inmovilización del hombro.
También existe una asociación conocida con algunas enfermedades metabólicas y endocrinológicas, especialmente la diabetes y determinadas alteraciones de la función tiroidea.
¿La diabetes aumenta el riesgo de capsulitis adhesiva?
Sí. La capsulitis adhesiva es considerablemente más frecuente en pacientes con diabetes.
Por este motivo, conocer los antecedentes metabólicos del paciente forma parte de la evaluación del cuadro.
La diabetes también puede asociarse con cuadros más persistentes o con una recuperación más dificultosa, aunque la evolución es diferente en cada paciente.
¿La capsulitis adhesiva se cura sola?
La capsulitis adhesiva puede presentar una mejoría progresiva con el tiempo, pero su evolución es variable y puede prolongarse durante muchos meses.
Tradicionalmente se describió como una enfermedad que atravesaba distintas etapas y finalmente se resolvía espontáneamente. Actualmente sabemos que esta evolución no es igual en todos los pacientes y que algunas personas pueden mantener dolor, rigidez o cierta pérdida de movilidad durante períodos prolongados.
Por este motivo, especialmente cuando el dolor o la rigidez afectan significativamente las actividades cotidianas, no siempre es conveniente limitarse a esperar su evolución.
¿Cuánto tiempo puede durar una capsulitis adhesiva?
La evolución suele ser lenta y progresiva y puede extenderse durante muchos meses.
No existe un tiempo exacto aplicable a todos los pacientes. La duración depende de la etapa de la enfermedad, del grado de rigidez, de las características individuales y de la respuesta al tratamiento.
El objetivo del tratamiento es controlar el dolor y favorecer la recuperación de la movilidad y de la función durante este proceso.
¿Cómo se trata la capsulitis adhesiva?
El tratamiento es inicialmente no quirúrgico en la gran mayoría de los pacientes.
Puede combinar medicación analgésica o antiinflamatoria cuando corresponde, fisiokinesioterapia dirigida y, en determinados casos, una infiltración intraarticular del hombro.
La intensidad de los ejercicios debe adaptarse a la etapa de la enfermedad y a la tolerancia del paciente. Forzar excesivamente un hombro muy doloroso no necesariamente acelera la recuperación.
¿Sirve una infiltración para la capsulitis adhesiva?
En determinados pacientes, una infiltración glenohumeral con corticoide puede ser útil para disminuir el dolor y facilitar la recuperación de la movilidad, especialmente durante las etapas más dolorosas de la enfermedad.
Habitualmente recomendamos realizarla bajo guía ecográfica, lo que permite localizar con precisión la articulación.
La infiltración no reemplaza el proceso de rehabilitación. Al disminuir el dolor puede facilitar que el paciente avance con los ejercicios y la fisiokinesioterapia indicados.
¿Qué función tiene la fisiokinesioterapia?
La fisiokinesioterapia tiene como objetivo recuperar progresivamente la movilidad y la función del hombro.
El programa debe adaptarse a cada paciente. En las etapas de mayor dolor se priorizan movimientos controlados y progresivos, mientras que posteriormente puede avanzarse con ejercicios destinados a recuperar amplitud de movimiento y función.
La recuperación suele ser gradual y requiere constancia.
¿La capsulitis adhesiva necesita cirugía?
La mayoría de los pacientes no necesita cirugía.
Cuando existe una rigidez importante y persistente que no mejora adecuadamente después de un tratamiento no quirúrgico suficiente, pueden considerarse otras alternativas.
En pacientes seleccionados puede realizarse una liberación capsular artroscópica, procedimiento mediante el cual se liberan de manera controlada las estructuras retraídas de la cápsula para recuperar movilidad.
La indicación quirúrgica es poco frecuente y debe individualizarse.
¿Puedo tener una rotura del manguito rotador y una capsulitis adhesiva al mismo tiempo?
Sí. Una lesión del manguito rotador puede coexistir con una capsulitis adhesiva y no necesariamente ser la principal causa de los síntomas del paciente.
Es frecuente que una resonancia magnética informe una tendinopatía, un desgarro parcial o incluso una rotura del manguito rotador. Sin embargo, especialmente a medida que aumenta la edad, algunas de estas lesiones pueden existir previamente y no ser responsables del cuadro que motivó la consulta.
Cuando el examen físico muestra una pérdida marcada de la movilidad activa y pasiva del hombro, particularmente de la rotación externa, el dolor y la limitación funcional pueden deberse predominantemente a una capsulitis adhesiva, aunque la resonancia también muestre una lesión del manguito rotador.
Por este motivo, una resonancia no debe interpretarse de manera aislada. Es necesario correlacionar sus hallazgos con los síntomas, el examen físico y la evolución de cada paciente.
En estos casos, habitualmente se trata primero el componente de dolor y rigidez producido por la capsulitis y se evalúa nuevamente el hombro a medida que recupera movilidad. La evolución clínica permite determinar posteriormente qué importancia tiene la lesión del manguito rotador y si requiere algún tratamiento adicional.
¿Cuándo conviene consultar a un especialista?
Es recomendable realizar una evaluación cuando existe dolor persistente asociado a una pérdida progresiva de movilidad del hombro, especialmente cuando aparecen dificultades para dormir, vestirse, elevar el brazo o realizar actividades cotidianas.
Una evaluación adecuada permite confirmar si se trata realmente de una capsulitis adhesiva, descartar otras causas de rigidez y determinar qué tratamiento resulta más apropiado según la etapa de la enfermedad.
Dr. Juan Pablo Simone
Especialista en Cirugía de Hombro y Codo del Adulto